María Elena Lavaud
La Habana sin tacos, es una crónica
bastante nutrida en términos de información sobre Cuba, en cuanto a la política,
a temas religiosos, turismo y la situación económica. Aprendí muchísimo, se
nota que hay un trabajo de investigación que se presenta sutilmente a través de
las conversaciones que transcribe la autora.
Sin duda, el que este libro esté
escrito por una venezolana, y periodista de oposición influye mucho en el
relato. Debo aclarar, no en la descripción de Cuba y lo que vive su pueblo, si
no en la opinión que da, luego de relatar objetivamente (en mi opinión), lo que
ve.
Este libro fue muy interesante para
mí, dentro de unos meses iré a visitar Cuba y más que un viaje de placer, es
una experiencia que quiero vivir. Quiero ver con mis propios ojos esta realidad
y descubrir, a través del relato de los cubanos, lo que se vive en esta isla. Por
eso he estado documentándome sobre Cuba y considero que el trabajo de María Elena
Lavaud me ayuda a tener mucho conocimiento sobre la que voy a ver.
Hubo algo que me impactó de este
relato, y fue la forma de pensar del cubano, me ha pasado ya dos veces, con
Todos se van y con La Habana sin tacones, más allá del tema político, siento
que el cubano no quiere cambiar su forma de vivir, está tan acostumbrado que me
parece difícil que suceda algo radical en ese país.
Es inevitable no pensar en lo difícil
que debe ser vivir en esta situación. Pero como venezolana, estos relatos no me
asombran, en mi país se viven situaciones parecidas pero en menores dimensiones.
Este libro me hizo preguntarme lo
siguiente: ¿este desgaste se habrá generado por la política? O ¿por el tipo de
sociedad?