miércoles, 18 de abril de 2012

Blue lable/ Etiqueta azul

Blue lable/ Etiqueta azul
Autor: Eduardo Sánchez Rugeles


Sobre este libro es mucho lo que se puede decir.

Después de leerlo, sólo de ver la portada, mis ojos se llenen de un líquido acuoso (lo llamo así para no confesar que son lágrimas, jajaja) suena trillado, pero es la pura verdad, este libro me hizo llorar y siento que la razón es que es un libro contemporáneo que describe perfectamente la realidad venezolana. De una adolescente que en mi opinión, a sus 17 años ha vivido tantas tristezas, que ya no quiere ser feliz, y eso me llena de nostalgia.

Al terminar el libro tuve la siguiente impresión: ¿cómo se puede vivir una vida llena de NADA? 

Sánchez Rugeles ejemplifica muy bien la realidad de los jóvenes hoy en día. Confieso que me parece un libro sumamente fuerte, a mis 24 años me cuesta encontrarme en un libro tanta verdad, sin embargo, estoy rodeada de ella en mí día a día, pero siento que es fuerte que me hablen tan directo de cómo es la juventud de hoy.
Mi percepción fue la siguiente: una juventud sin rumbo, sin pasiones, con demasiados complejos y frustraciones. Más impactante fue mi reacción cuando una amigo me dijo que Blue lable es un conjunto de historias de jóvenes venezolanos que se convirtió en novela.

Capaz fue esto lo que me hizo llorar, la realidad, el pensar que esto es algo verdadero.

Para finalizar les dejo la opinión de una experta en libros. Jois Ochea: "Les dejo un pensamiento del libro que es una marca recurrente en nuestros conflictos, es el tema de la memoria. En este caso, se presenta como un castigo, una tortura. Recordar puede ser nuestra propia guillotina. 

En Blue lable: "No sé por qué, intempestivamente, recordé la extraña decisión de mi abuelo Lauren de irse a conocer el inframundo. No hace falta ir tan lejos, me dije, el infierno es la memoria". 

Opinión de Jois Ochea: "Quizás lo más duro para Eugenia sea recordar. Permitirse volver al tiempo donde conoció una muestra de la felicidad, aunque nunca verdaderamente aceptada. Su verdadero Karma debe ser traer a la cabeza y al corazón aquellos días donde Luis Tévez le permitió ser. Ser, de verdad, con toda su ignorancia "enciclopédica", sus pretensiones, sus vulgaridades ficticias. Ser con sus complejos, intransigencias y miedos. Luchar contra el recuerdo es casi siempre una batalla perdida." 

2 comentarios:

  1. Este es mi primer libro, definido como Lectura Contemporánea; me pareció interesente ver a una querida amiga, con la emoción que expresaba su rostro cuando comentaba de la lectura, que comencé a leerlo. Les confieso me atrapo, es fascinante, con ese lenguaje tan coloquial, tan real, tan cerca de uno.

    Se dieron eventos fuertes, pero es una realidad que se vive, aunque en mi circulo no lo veo, se que pasa, cuando reflexionas después de la lectura, te da mucha tristeza de ver como estamos a nivel social y como los jóvenes se pierden y se encuentran en un abismo, tiene un vació familiar, la base destruida y, me pregunto ¿como construyes un edificio si las bases son frágiles? ¿Como queremos que soporte años de vida y no se derrumbe?, pues la respuesta es NO LO SOPORTA, así estamos a nivel social y familiar las bases no son fuertes.

    La vida de Eugenia no fue fácil, sus inicios fueron muy duros, le toco vivir momentos muy complejos para su corta edad. Su peor castigo la memoria, y NO solo para ella, sino para muchos, la memoria te mata; recuerdo un dicho que dice…que recordar es vivir, pero cuando lees este libro que te permite conocer la vida de Eugenia cambia el dicho a… recordar es morir; Eugenia esta muerta en vida, sin ambiciones ni metas, sin bellos momentos, porque el mejor que tuvo solo duro horas y lo perdió. Es un libro muy triste pero te permite reflexionar muchísimo, si tienes la oportunidad léelo.

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    1. Lili, ¡me pareció espectacular tu comentario! Sobre todo porque me siento totalmente identificada. Nuestras bases están tan debilitadas que es difícil imaginar que nuestra sociedad pueda llegar a ser fuerte.

      "Recordar es vivir", TOTALMENTE de acuerdo contigo. Vivimos recordando nuestra infancia, las travesuras de niños, las aventuras de nuestra adolescencia y me imagino que recordaremos lo que hemos estado conversando sobre este libro... Recordar es vivir, sin duda. Y si te poner a ver, ¿qué hace el que no recuerda? ¿No cometerá los mismos errores una y otra vez?

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